DONACIÓN DE ÓRGANOS: CON LA "LEY JUSTINA" SE BATIÓ EL RECORD
La Ley 27.447, más conocida como “Ley Justina”, produjo el mayor incremento de los últimos diez años en la cantidad de donantes de órganos y tejidos en la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, la Pandemia detuvo ese crecimiento.
A partir de un estudio realizado por estudiantes de la Universidad Nacional de Avellaneda, en base a los datos de la Central de reportes y estadísticas del SINTRA (Sistema Nacional de Información de Procuración y Trasplante de la República Argentina), se observó que durante 2018, año de puesta en vigencia de la Ley Justina, se registró el mayor número de donantes de órganos y tejidos en la Capital Federal (176), seguido por el 2019 con 175 donaciones.
La Ley de Trasplante de órganos, tejidos y células, cuyo alcance es nacional, manifiesta su mayor novedad en el Artículo 33, al afirmar que la ablación de órganos y/o tejidos “puede realizarse sobre toda persona capaz mayor de dieciocho (18) años, que no haya dejado constancia expresa de su oposición a que después de su muerte se realice la extracción de sus órganos o tejidos”. Dicho año y el siguiente presentaron un aumento de alrededor del 20% con respecto a la cantidad de donantes del 2012 (146), año inicial de la década evaluada.
Como se puede visualizar en el primer gráfico, en tres períodos consecutivos (2013-2015) el número de donantes en la Ciudad Autónoma se encontró por debajo de 120. Luego de eso, durante casi un lustro, el aumento no se detuvo y encontró su pico más alto en el coincidente con la Ley Justina. Sin embargo, la cifra de donantes sufrió una caída inigualable debido a la Pandemia de Coronavirus, con apenas 64 donaciones en todo 2020. En 2021, las 68 donaciones no representaron una recuperación significativa.
Juan Carlos Trigo, de la agrupación “Mi otro par”, apoya la Ley, pero afirma que el número de donaciones podría ser aún mayor: “Sucede que muchos familiares del fallecido dan la negativa, y entonces el médico no continúa con el procedimiento de procuración”. En el mismo sentido, hace hincapié en otro problema para que el proceso de donación comience: “el hospital debe avisar las muertes cerebrales, y los privados no lo hacen porque no quieren invertir el dinero que eso implica. Por eso vas a ver que la mayoría de los hospitales que notifican este tipo de muertes son los públicos”.
En el último gráfico, se puede ver la cantidad de establecimientos que asistieron en las donaciones durante el año 2018 agrupados por comuna:

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